El cultivo ecológico en nuestros huertos y jardines

El cultivo ecológico en nuestros huertos y jardines

Todos nos preocupamos por lo que comemos. Sin embargo, las modas o el tener la información no contrastada a golpe de ratón, puede hacer que nos hayamos hecho una idea cuanto menos,no del todo cierta, de algunos conceptos y propiedades.
En esta entrada pretendemos aclarar y ayudar a opinar sobre la utilidad de someter nuestros huertos y jardines a los dictados de la agricultura ecológica o de otras formas de producción.

En nuestros huertos, y en menos medida en nuestros jardines, queremos cultivar alimentos. Y como tales, deseamos que sean lo más sanos posible. Entonces miramos como referentes hacia la agricultura ecológica, biológica, o cualquiera de las denominaciones con el que es conocida.
En el caso de los jardines, si queremos usar las plantas de nuestro jardín como alimento, como indicábamos en la entrada “10 especies comestibles para tu jardín“, debemos dejar de usar los productos del mercado que se destinan a jardines. Esto es porque normalmente suelen estar indicados para plantas que no van a ser consumidas. Por lo tanto, tendremos que tratar nuestro jardín con productos destinados a la agricultura. Asimismo, suponemos que no solo por querer tener plantas comestibles en nuestros jardines vamos a usar los mismos productos que los usados para obtener cosecha para alimentación humana.

Es por ello, que por extensión, cuando hablamos de agricultura ecológica, hablaremos también del uso de este sistema para nuestro jardín. Aunque no lo usemos como productor de alimentos.

Huertos

Concepto de agricultura ecológica.

Para empezar, debemos preguntarnos si sabemos lo que es la agricultura ecológica. Seguro que lo primero que os ha venido a la cabeza al pensar en la agricultura ecológica es precisamente pensar en la agricultura como “era antes” o “más natural”. Incluso podemos pensar en que era como cultivaban nuestros abuelos. Esto claro, suponiendo que nuestros abuelos no usasen cualquiera de los “polvos” que le han dicho que iba bien para tal o para cual cosa.
Pero realmente la agricultura no es una vuelta al pasado. Es cultivar con unas normas siguiendo unos determinados criterios marcados por los consejos que la regulan. Esto significa que realmente lo que hacemos es cultivar atendiendo a unas normas de calidad. Exactamente igual que si lo hiciésemos con otras que puede haber menos conocidas.

Razón de ser de la agricultura ecológica.

La agricultura ecológica sin duda tuvo su razón de ser hace un tiempo, cuando estuvo en auge la agricultura química. La agricultura química era la solución exigida por los mercados urbanos que tenían una gran demanda de productos agrícolas. Eran los años 70 cuando con la gran migración a las ciudades de la población rural hizo necesaria una producción agrícola más productiva con una mano de obra menguante. Entraban insumos externos al campo procedentes de la industria química sin tener en cuenta otros factores como el medioambiental. Es por ello que se obvió los problemas secundarios que podían generar el descontrol de estas sustancias químicas. En ese entonces se primaba la cantidad frente a la calidad.

Poco a poco se vieron las consecuencias de este modo de producción, en el que, por ejemplo, se contaminaron muchos acuíferos.
Frente a este tipo de agricultura, a modo de reacción, surgió la agricultura ecológica. Con ella se pretendía una vuelta a la agricultura no química y a obtener productos respetuosos al medio ambiente.
El progreso de la sociedad fue hacia una estabilización de la demanda de productos agrícolas. Además, poco a poco se incrementó la demanda de productos de mayor calidad y más respetuosos por el medio ambiente. Se cambió poco a poco de una demanda de cantidad a otra de calidad.

De esta forma se explica el actual apogeo en la actualidad. La sociedad actual es más sensible a las agresiones medioambientales. Y busca, preferentemente, productos de calidad cuando ya la demanda básica se ha cubierto.

Evolución de la agricultura tradicional.

Azahar en jardines

De los errores se aprende y la agricultura tradicional aprendió de estos, como en cualquier faceta de nuestra vida. A consecuencia de estos errores y acentuado por factores políticos y socio económicos, la agricultura ha ido desarrollándose hacia modelos de producción más sostenibles. Pero sobre todo acorde con lo que demanda la sociedad.

Poco a poco el campo ha ido pasando de una agricultura en el que no se tenía en cuenta la cantidad de fitosanitarios o abono que se usaba a usar solo lo necesario. Esto se realiza no solo por motivos medioambientales sino también económicos. Esto lo provocó la crisis del petróleo que hizo que los insumos usados en la agricultura resultasen caros. Por lo tanto, se hizo necesario ajustar los costes de las explotaciones agrícolas. Y el límite entre costes y rentabilidad de las explotaciones agrícolas se estrechó. Así se hizo necesario ajustar los costes que separan de la rentabilidad de las pérdidas y la necesidad de personal especializado se hace evidente.

Girasoles

Corrientes confluentes.

Por lo tanto, existen dos corrientes que al final confluyen: el desarrollo de la agricultura tradicional presionado por el ámbito socio económico y político a producir de una determinada manera y la agricultura ecológica surgida como contraria a la que surgió en su día por la misma demanda existente en la sociedad.

Hoy en día nos encontramos que la sociedad demanda productos con la característica de “más natural“. Y es aquí donde empieza el problema, ya que debido al desconocimiento general de lo que significa “más natural” en la producción agrícola surgen las incongruencias. Eso sí, los productos ecológicos, goza de muy buena imagen que se ha ido dando ha calado en la sociedad. No importa que ambos productos estén cultivados de la misma forma, o de forma similar. Si uno lleva el apellido de “ecológico” los consumidores lo aceptan como de mayor calidad.

Estancamiento de la agricultura ecológica.

Pero esta imagen no es del todo cierta. De hecho, la agricultura ecológica se mantiene un tanto inmóvil tecnológicamente. La misma inmovilidad que en un principio le ha podido beneficiar es la que hace que poco a poco sus productos se queden un tanto obsoletos en cuanto a características de los productos finales al negarse a usar productos que se pueden usar la agricultura tradicional. ¿Os imagináis que usaseis un móvil de primera generación porque pensáis que es más sano que usar un móvil último modelo?. En cierto modo la producción ecológica es tener la filosofía Amish pero solo para los alimentos. Y es que, como indica el profesor José Miguel Mulet: ” la agricultura ecológica no tiene base científica”.

La agricultura tradicional por su parte ha ido corrigiendo los defectos. Esta se ha ido reorientando y los principales errores que se dieron en el pasado están subsanados.

En este tipo de agricultura, realmente por legislación y por conciencia de la sociedad, no ocurre como ocurría en los años 70. Los productos fitosanitarios permitidos son cada vez más reducidos y es característico ver como el número de páginas del Vademécum de estos productos va reduciéndose con los años. Lo que significa que realmente, esta agricultura tiende a parecerse a la agricultura ecológica, sin las cortapisas de esta. Podemos hablar de una agricultura sostenible, en la que los productos usados no perjudican a los insectos auxiliares o beneficiosos para el cultivo. Y además usan solo lo justo para mantener rentable la producción, que es lo realmente deseable para el agricultor y por lo tanto para el consumidor.

Mostrador de frutas

Producción de terceros países.

Es cierto también que muchos de los productos que encontramos en nuestros mercados proceden de países que no tienen las mismas normas de calidad que las que nos exige la Unión Europea. Y esta en vez de rechazarlos, por política los acepta. Lo malo es que muchos de estos productos son introducidos en nuestros mercados a menor precio haciendo competencia desleal a nuestra agricultura. Y con el inconveniente añadido de que estamos llenando nuestros mercados de productos más cercanos a la agricultura química de los 70.

Seguro que a estas alturas de la entrada os haréis preguntas poniendo en cuestión lo indicado. ¿Es más natural la agricultura ecológica que la tradicional? ¿puede ser realmente ecológica la agricultura? ¿se puede dejar de cultivar obviando la química? ¿realmente saben mejor porque son productos ecológicos?…
Las respuestas, efectivamente no van en la dirección de seleccionar la agricultura ecológica.

¿La agricultura es ecológica?.

La agricultura tradicional y ecológica son formas de producción que trata de sacar de la naturaleza alimentos. Lo natural sería recolectar (y lo más ecológico) y no cultivar, Con lo que realmente lo de “ecológico” es un apellido que no tiene mucha razón de ser. El método de cultivo de una misma variedad no condiciona el sabor, sino que viene condicionado por otros factores. Generalmente entre la agricultura tradicional y ecológica normalmente suele diferenciarse por el estrés que se puede someter a la planta. Si pretendemos consumir productos fuera de temporada y a precios económicos se deben recolectar sin que estén maduros. En caso contrario, si lo recolectamos ya maduros, las perdidas en transporte se incrementarían y por lo tanto el producto que encontraríamos en nuestros mercados sería más caro.
Es aconsejable consumir productos de cercanía, pero debemos tener en cuenta que solo podríamos consumir productos de temporada.

Campo de Lechugas

Desconocimiento de las formas de producción.

Podemos plantearnos muchas preguntas, y quizás sea esto por lo que la mayoría de los consumidores de productos agrícolas les desborda: el desconocimiento de cómo se produce. Exigimos conocer cómo se cultiva cuando los avances tecnológicos que ha habido en el sector agropecuario hace que sea imposible conocer para el profano las técnicas de producción. Al desconocer estos métodos y, además, al ser los productos con los que nos alimentamos, surge la desconfianza. De ahí se empieza a hablar de verdades a medias o directamente información errónea.
Incluso podemos desconfiar mismo de cómo se cultivan los productos ecológicos. Porque ¿ qué nos da confianza de este tipo de producción).

Esto extrapolado a otros campos se ve más bien absurdo. Por ejemplo, ¿desconfiáis de los smartphones simplemente por no saber cómo realmente funcionan o son producidos?. Bueno, es probable que alguno piense que es mejor estar alejados de esas “máquinas malignas” y piensen que son cosas del demonio, como muchos pensaban en la edad Media (en eso realmente no hemos avanzado mucho).

Y es que si juntamos el temor a lo desconocido con que es algo que necesitamos para vivir: alimento, todo se incrementa.
No quiero decir que no haya alguna razón de que tengamos que temer a las nuevas tecnologías de la agricultura y ganadería, pero por lo general es tanto o más segura que sus alternativas.

Allium y abeja

Cultivar nuestras propias verduras.

Y al llegar a este punto, hablando de confianza, no hay mejor cosa que cultivar nuestras propias hortalizas. De esta forma somos nosotros los que decidimos como cultivamos.

Pero no cultivaríamos de forma ecológica. En nuestro huerto es absurdo obligarnos a someternos a las normas que nos dicta la agricultura ecológica. Nosotros decidiremos si deseamos aplicar un producto porque nos ha aconsejado un amigo o no. O simplemente experimentamos y no hacemos nada… Tenemos el control total y esa es otra de las ventajas de poder cultivar nuestro huerto, sabemos, realmente lo que comemos. Los temores que tenemos a lo que nos venden en el mercado desaparecen totalmente. Eso sí, salvo que seamos unos paranoicos 😉

Por último, siempre es bueno consumir productos de calidad. Por ello que siempre que conozcáis y confiéis en una norma de calidad de producción agrícola, la consumáis, siempre será mejor que la que no tiene.

Ingeniero técnico Agrícola, Master en Paisajísmo y jardinería y estudiante de Ciencias ambientales.

2 Comentarios

  1. Espai D'Oci 4 años hace

    Es bueno sobre todo para los niños, para inculcarles a comer sano. Muchas veces en los cumpleaños infantiles los padres no se fijan en lo nutritivo de la merienda que les dan, por eso es importante inculcarles el hecho de comer fruta, y además se pueden hacer muchas cosas con ellas y que a ellos les guste.

  2. Muy interesante. Y esperemos que lo ecológico se instale en nuestras vidas. http://www.biznagarden.com

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